Los economistas ya hablan de que la actual crisis no es sólo coyuntural y estructural, sino que además es de fondo, viene del propio sistema. Los ciclos de bonanza y crisis son inherentes a su funcionamiento, produciendo períodos de abultadas inversiones y poco ahorro, con grandes ganancias que permiten una sobreproducción para conducirse a otros periodos en los que reina la caída de las ganancias y el aumento del desempleo. Si bien este cambio de ciclo ya se veía venir, lo que no se previó es el efecto multiplicador que sobre ello produciría la crisis global financiera que se vino encima. Hemos entrado pues en una crisis a largo plazo, por lo que nadie debe llevarse a engaño en relación a la inmediatez de resultados de las medidas coyunturales que se puedan tomar.
En el IVAFE nos tiene seriamente preocupados la percepción directiva sobre los acontecimientos. La cuestión es si está nuestro tejido empresarial abocado únicamente a esperar el efecto de las soluciones coyunturales, o bien está en sus manos iniciar cambios para emprender nuevos modelos de negocio más coherentes. Los directivos deben asumir su capacidad de controlar sus empresas para actuar con confianza y una actitud proactiva desde la creatividad y el conocimiento. Nuestro estudio refleja que la mayoría de las empresas están condicionadas no sólo por la coyuntura, sino también por un conjunto de debilidades internas que limitan su competitividad. En este sentido los directivos deben reflexionar sobre cómo han gestionado sus empresas, cuales han sido sus objetivos prioritarios, y con que estrategias han llegado hasta aquí, para a continuación realizar un análisis interno que permita discernir los cambios y estrategias más adecuadas. El objetivo no debe ser sobrevivir, sino profesionalizar más la gestión para centrarse en crear empresas sólidas, y no tanto en buscar el negocio. Desde este punto de vista es necesario sembrar en la dirección adecuada, ya que el mero hecho de sobrevivir a la crisis no garantiza que se pueda ser competitivo más allá de ella en un escenario más exigente.
Observamos un mercado en el que no va a primar en tan alta medida la innovación en productos o servicios, sino en nuevos modelos de negocio sostenibles a largo plazo. Desde el análisis general de nuestro tejido empresarial, consideramos estrategias en dos sentidos. De crecimiento, a través de la cooperación empresarial buscando las ventajas de la gran empresa para abordar nuevos mercados, o bien estrategias de especialización centrándose en nichos de mercado donde establecerse mediante una clara ventaja competitiva que permita posicionar a cada empresa frente a su competencia. Este modelo requerirá mayores esfuerzos hacia la diferenciación, la marca, el control financiero, la ingeniería de costes, la calidad del servicio, la atención al cliente?
Pero sin duda existe un denominador común sobre el que sustentar el peso del cambio ahora más que nunca; las personas. La dirección de RRHH tiene un papel decisivo. Debe centrarse en iniciar una gestión más eficiente que permita obtener el talento necesario para crear la suficiente competitividad en sus empresas. En este sentido y con el empeño de lograr organizaciones más sólidas, el modelo de Gestión por Formación Estratégica propuesto por el IVAFE se adapta perfectamente a esas necesidades, habiendo identificado las limitaciones de otros sistemas para aportar desde una nueva configuración elementos clave para una gestión integral, y más eficaz de las personas.